Por Armando LimónCon tres colores en la frente, pintados de verde por la camiseta del seleccionado mexicano y con la esperanza de en un futuro convertirse en un Vela o Giovanni y dejar atrás los campos de tierra y las naranjas de medio tiempo, estaban Javier y su hermano esperando con ansiedad el inicio del partido.
México salió y también Ecuador, lo que prometía ser un encuentro de gran fútbol en el estadio mundialista de la ciudad de Querétaro poco tardo en convertirse en un partido más de la liga bancaria de dicho estado.
Javier y David fueron testigos de un partido lento, aburrido y de poca creatividad, que después de las papitas y el refresco se convirtió en un martirio para el padre que sin parar de ordenar cerveza trataba de enseñar a sus hijos como es que “tenemos que mejorar” el nivel de fútbol en el país. Ante el gol de Ecuador, los gritos de “Lavolpe, Lavolpe” y los abucheos no dejaron de escucharse. Los jugadores reaccionaron por solo unos minutos y después, sin explicación alguna, por el resto del encuentro se forma un muro imaginario a tres cuartos de cancha, indestructible para los atacantes mexicanos.
La afición se dio rápidamente por vencida y a varios no les quedo más que esperar el final del partido. Otros de plano sentados en las tribunas mentaban madres al mismo son que el padre de Javier y David, que no tenia explicación para sus dos niños; para los que el partido que había iniciado como sueño al minuto 82 se convirtió en frustración, enojo y sentimiento de traición causado por un seleccionado que mostró muy poco y que fue superado por el seleccionado ecuatoriano en todos los aspectos. Al orden de los abucheos se levanto la familia, primero la madre decepcionada y en fila salió Javier, David y el padre; el pitazo final se perdió entre los silbidos de la fanaticada que despedida la derrota del seleccionado sub-23.
Así camina México al olímpico, en muletas, lastimado por las derrota, el trabajo mediocre y la apatía como costumbre atlética. La prueba final ya esta en camino y los olímpicos darán pauta para lo que será el fútbol mexicano en unos años.
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